Intoxicación por productos químicos, venenos y gases
化学品、毒液,气体中毒

Intoxicación por productos químicos, venenos y gases
La intoxicación ocurre cuando una persona sufre daño o incluso la muerte al ingerir, inhalar, tocar o inyectarse medicamentos, productos químicos, venenos o gases. Muchas sustancias, como los medicamentos o el monóxido de carbono, solo son tóxicas en concentraciones o dosis elevadas. Otras sustancias, como los productos de limpieza, pueden ser peligrosas únicamente si se ingieren. Los niños son especialmente sensibles a ciertos medicamentos y productos químicos, incluso en pequeñas cantidades.
El tratamiento para una persona que podría haber sido envenenada depende de:
- Los síntomas
- La edad
- Si se conoce el tipo y la cantidad del tóxico
Si sospechas una posible intoxicación, llama al Centro de Toxicología local o en EE. UU. al 1-800-222-1222. Considera pegar este número en el refrigerador o en un lugar visible en casa. Los centros de toxicología son una excelente fuente de información. En muchos casos, pueden recomendar simplemente observar en casa.
Cuándo buscar ayuda de emergencia
Llama al 911 o al número de emergencia local si alguien:
- Pierde el conocimiento o se desmaya
- Tiene dificultad para respirar o deja de respirar
- Muestra agitación o inquietud extrema
- Sufre convulsiones
- Se sabe que ha tomado intencional o accidentalmente una sobredosis de medicamento u otra sustancia, especialmente si se combinó con alcohol
Llama al centro de toxicología si:
- La persona está estable y no presenta síntomas
- Llevas a la persona al servicio de urgencias
Ten lista la siguiente información:
- Síntomas
- Edad y peso
- Otros medicamentos que esté tomando
- Cualquier información sobre el veneno o sustancia tóxica
- Cantidad y duración de la exposición
Si es posible, lleva el frasco, empaque o recipiente sospechoso.
Síntomas de intoxicación
Los síntomas pueden parecerse a los de otras condiciones como convulsiones, intoxicación alcohólica, accidente cerebrovascular o hipoglucemia. Pueden incluir:
- Quemaduras o enrojecimiento alrededor de la boca y labios
- Olor químico en el aliento (como gasolina o disolvente)
- Vómitos
- Dificultad para respirar
- Somnolencia
- Confusión o alteraciones mentales
Busca pistas como frascos vacíos, tabletas derramadas, quemaduras o manchas en la piel, o en objetos cercanos. En el caso de niños, verifica si hubo uso de parches médicos, medicamentos o ingestión de baterías tipo botón.
Tratamiento de primeros auxilios
Hasta que llegue la ayuda, haz lo siguiente:
- Sustancia ingerida: Limpia cualquier residuo de la boca. Si es un químico doméstico, sigue las instrucciones de la etiqueta.
- Contacto con la piel: Usa guantes, quita la ropa contaminada y enjuaga la piel durante 15–20 minutos con ducha o manguera.
- Ojos: Lava suavemente con agua fría o tibia durante 20 minutos o hasta que llegue ayuda.
- Batería tipo botón: Estas baterías (como las que se usan en relojes o controles) pueden ser extremadamente peligrosas para los niños. Si se sospecha ingestión, hacer una radiografía de emergencia. Si está en el esófago, debe retirarse inmediatamente.
- Parche medicinal: Retira cualquier parche visible de la piel. Verifica también dentro de la boca, especialmente en el paladar.
- Inhalación de sustancias tóxicas: Lleva a la persona a respirar aire fresco lo antes posible.
- Si vomita: Coloca la cabeza de la persona de lado para evitar asfixia.
- Si no hay signos vitales: Inicia reanimación cardiopulmonar (RCP).
- Reúne la evidencia: Guarda frascos, etiquetas o cualquier recipiente para entregarlos al equipo médico.
Sobredosis de opioides
Si la persona está en riesgo de haber tomado demasiados analgésicos opioides y tienes naloxona (Narcan), adminístrala de inmediato. Muchos profesionales de la salud recetan Narcan a quienes podrían estar en riesgo. Es importante que los familiares sepan cómo usarlo.
Qué evitar
- Jarabe de ipecacuana (jarabe para inducir el vómito): No lo uses. Organizaciones como la Asociación Americana de Centros de Control de Envenenamiento y la Academia Americana de Pediatría ya no lo recomiendan. No se ha demostrado su efectividad y puede causar más daño que beneficio. Si lo tienes en casa, deséchalo.