Esclerosis Renal
肾硬化症

Esclerosis Renal
La esclerosis renal incluye la esclerosis arterial renal causada por la aterosclerosis de las arterias renales, así como la esclerosis renal benigna y maligna causadas por la hipertensión. La aterosclerosis renal es parte de la aterosclerosis sistémica de las arterias, que es más común en personas mayores, y puede o no ir acompañada de hipertensión.
Manifestaciones clínicas
Los pacientes con esclerosis renal aterosclerótica pueden mostrar signos de aterosclerosis sistémica, como la esclerosis de los vasos cardíacos, cerebrales y periféricos, con o sin hipertensión. Las manifestaciones de la hipertensión primaria en su fase benigna incluyen sobrepeso, dolor de cabeza, mareos, palpitaciones, dificultad para respirar, tensión nerviosa y dolor en el área del pecho. En la fase maligna, los síntomas incluyen dolor de cabeza y encefalopatía hipertensiva, pérdida de peso y alteraciones visuales. En las primeras etapas de la esclerosis renal se presentan síntomas como dolor en la zona lumbar, hinchazón, sangre en la orina y micción nocturna frecuente. En las etapas avanzadas, se observa insuficiencia renal.
Los pacientes con esclerosis renal aterosclerótica muestran signos de aterosclerosis sistémica, como la esclerosis de los vasos cardíacos, cerebrales y periféricos, con o sin hipertensión. En la fase benigna de la hipertensión primaria, la presión arterial suele estar moderadamente elevada, lo que finalmente puede llevar a insuficiencia cardíaca congestiva o accidente cerebrovascular, y solo unos pocos pacientes desarrollan insuficiencia renal. En la fase maligna, la presión diastólica suele superar los 130 mmHg, con edema de papila óptica como característica destacada, y en ocasiones puede observarse sangrado y exudados, lo que comúnmente conduce a insuficiencia renal.
Diagnóstico diferencial
Hipertensión renovascular
Se caracteriza por hipertensión, que es más común en personas jóvenes con antecedentes de presión arterial normal. Se puede escuchar un soplo vascular en la región superior del abdomen. En la uroangiografía, la longitud del eje largo de ambos riñones difiere en más de 1.5 cm, y la arteriografía renal muestra estrechamiento de la rama principal de la arteria renal y dilatación posterior al estrechamiento.
Pielonefritis crónica
Se caracteriza por hipertensión crónica progresiva y reducción en el tamaño de ambos riñones. Sin embargo, suele haber antecedentes de infecciones del tracto urinario, con síntomas urinarios y cambios en la orina antes de la aparición de la hipertensión. La orina contiene un mayor número de leucocitos, y los cultivos bacteriológicos comunes muestran patógenos.
Causas de la enfermedad
Esclerosis renal aterosclerótica:
El mecanismo patológico es similar al de la aterosclerosis en otros órganos.
Esclerosis renal benigna:
Los cambios vasculares hipertensivos y la presión alta dentro del glomérulo contribuyen al daño glomerular. Los cambios en los vasos y los glomérulos en la esclerosis renal benigna también pueden observarse en personas mayores, incluso sin hipertensión, y se cree que estos cambios están relacionados con la disminución progresiva de la tasa de filtración glomerular (TFG) en personas mayores.
Esclerosis renal maligna:
El primer daño se debe a la lesión de las paredes vasculares causada por un aumento abrupto de la presión arterial.
Exámenes auxiliares
Exámenes de sangre y orina
Análisis de orina:
Proteinuria.
Hematuria: Se observa principalmente en la fase maligna y en casos graves puede presentar hematuria macroscópica.
Pruebas de función renal
En la fase benigna, la hipertensión leve o moderada generalmente no afecta la función renal. La hipertensión grave suele reducir la tasa de filtración glomerular (TFG) a un nivel de 65 ml/min, y antes de la insuficiencia renal, la hiperuricemia puede ser un signo temprano, reflejando una disminución del flujo sanguíneo renal debido a enfermedades de las arterias y pequeñas arterias.
Biopsia renal
Tratamiento
Tratamiento sintomático
Tratamiento activo de la enfermedad subyacente
El pronóstico de los pacientes con esclerosis renal suele ser bueno, y solo un pequeño número de casos progresa a insuficiencia renal.
Recomendaciones dietéticas
Para la esclerosis renal, es importante seguir una dieta que considere los siguientes puntos:
Evitar el alcohol.
Elegir leche desnatada o yogur.
Limitar el consumo de yemas de huevo a un máximo de 2 al día.
Evitar las grasas animales; el aceite vegetal debe limitarse a no más de 20 gramos al día.
Evitar los órganos internos de animales, como vísceras, piel de pollo, carne grasa y huevas de
pescado.
Evitar los alimentos fritos.
No consumir chocolate.
Incluir productos de soja con poca grasa y gluten en la dieta.
Consumir 500 gramos de vegetales frescos de hojas verdes al día.
Reducir la cantidad de carbohidratos después de comer frutas. Por ejemplo, al comer una manzana,
se debe reducir el consumo de carbohidratos en 50 gramos.
Limitar el consumo de almidones como ñame, batata, ñame y patatas, y alternarlos con arroz y
harina, asegurándose de que la cantidad total sea limitada.
Limitar la sal a 5-6 gramos al día.
El consumo de alimentos picantes, como cebolla, ajo, jengibre y chile, es permisible, pero en
cantidades moderadas.
Consumir mariscos como pescado y camarones con regularidad.
Los alimentos que ayudan a reducir el colesterol incluyen avena, mijo, sésamo negro, setas, algas
marinas, espárragos y brócoli.
La cena debe ser ligera y evitar comer antes de acostarse.
Consumir 30 gramos de hawthorn (espino) y 15 gramos de semilla de cassia en agua (aproximadamente 1000 ml) como sustituto de té.
Si la causa de la insuficiencia hepática es la esteatosis hepática, o si hay un aumento de las
transaminasas, se deben tomar medicamentos para reducir los lípidos y las transaminasas bajo la
supervisión de un médico, pero no se debe abusar de estos medicamentos.
Medidas preventivas
Modificación dietética
Se debe evitar el consumo de alimentos picantes y grasos, seguir una dieta baja en sal, abstenerse de fumar y beber alcohol, y comer de manera equilibrada, con énfasis en alimentos frescos y ricos en vitaminas.
Hábitos de vida
Mantener un estilo de vida regular, participar en ejercicio físico adecuado y equilibrar el trabajo con el descanso.
Cuidado según los síntomas
Ofrecer orientación psicológica para ayudar al paciente a desarrollar confianza en el tratamiento. Además, enseñarles a controlar sus emociones y ajustar su estado mental. Proveer un entorno cómodo y tranquilo, evitando ruidos y movimientos bruscos en la habitación del paciente. En casos de insuficiencia renal, se deben consumir alimentos que nutran el yin y calienten el yang, y evitar alimentos fríos y crudos.