Neumonía
肺炎

Neumonía
La neumonía es una infección pulmonar causada por bacterias, virus u otros microorganismos. Esta infección afecta principalmente los alvéolos pulmonares, siendo la neumonía bacteriana y viral las más comunes. Además de los agentes infecciosos, también puede ser provocada por factores físicos y químicos, daño inmunológico, alergias y medicamentos. Se estima que entre el 15.5% y el 38.2% de los pacientes con neumonía presentan una alta tasa de mortalidad.
Los grupos de alto riesgo incluyen a niños menores de 2 años, personas mayores de 65 años, personas con condiciones de vida deficientes, fumadores, alcohólicos y aquellos con hábitos poco saludables como el exceso de trabajo. También son vulnerables las personas con inmunidad debilitada (pacientes con enfermedades inmunodeficientes o que toman inmunosupresores), quienes están postrados en cama durante períodos prolongados, los que usan respiradores y aquellos con enfermedades pulmonares crónicas.
Síntomas
Los síntomas de la neumonía incluyen fiebre, tos y dificultad para respirar. En algunos casos, puede presentarse fiebre alta persistente y tos continua. La neumonía viral puede propagarse a través de gotas en el aire y es más común en brotes dentro de grupos de personas.
Diagnóstico
El diagnóstico de la neumonía se basa en la historia clínica, estudios de imagen, evaluación de la gravedad y pruebas de laboratorio para identificar el microorganismo causante.
Tratamiento
El tratamiento principal se divide en terapia antiinfecciosa y manejo de complicaciones. Los medicamentos más utilizados incluyen antitusivos, antipiréticos y antibióticos. En casos graves, es necesario evaluar el estado de caquexia del paciente y proporcionar tratamiento adecuado.
Causas
La neumonía ocurre cuando un agente patógeno invade el tejido pulmonar y prolifera más allá de la capacidad de defensa del huésped, causando inflamación en los alvéolos y acumulación de exudado. La gravedad de la enfermedad depende del equilibrio entre la agresividad del patógeno y la respuesta inmune del huésped.
Factores de Riesgo
Edad:
Mayor riesgo en niños menores de 2 años y adultos mayores de 65 años.
Tabaquismo:
Daña las defensas naturales de los pulmones contra bacterias y virus.
Condiciones ambientales:
Espacios cerrados, falta de ventilación, exposición a polvo y contaminación del aire.
Sistema inmunológico debilitado:
Pacientes con VIH/SIDA o que toman inmunosupresores tienen mayor susceptibilidad.
Hospitalización:
Pacientes en unidades de cuidados intensivos, especialmente aquellos con ventilación mecánica, tienen
mayor riesgo de infección.
Síntomas
La neumonía puede variar de leve a grave, dependiendo del microorganismo causante, la edad del paciente y su estado de salud general. Los síntomas leves pueden parecerse a los de un resfriado o gripe, pero duran más tiempo.
Síntomas iniciales:
Tos seca al inicio, que luego puede producir flemas.
Fiebre, dolor muscular, fatiga y pérdida del apetito.
En niños pequeños y ancianos, los síntomas pueden ser más inespecíficos.
Síntomas típicos:
Tos con flema, a veces con sangre.
Dificultad para respirar y respiración rápida.
Fiebre irregular.
En bebés: irritabilidad, falta de apetito, letargo.
Síntomas específicos según el agente infeccioso:
Neumonía bacteriana:
Streptococcus pneumoniae: Tos con esputo color óxido, fiebre alta con escalofríos, dificultad para respirar.
Staphylococcus aureus: Secreción de pus en la tos, a veces con sangre. Puede causar sarpullidos en niños.
Klebsiella pneumoniae: Esputo espeso y rojizo. Se presenta con fiebre alta, letargo y, en casos graves, choque séptico.
Neumonía viral:
Más común en invierno y en brotes epidémicos.
Tos seca o con poco esputo blanco.
Puede causar síntomas digestivos y neurológicos en bebés, como vómitos, diarrea o convulsiones.
Neumonía por Mycoplasma:
Común en niños y jóvenes.
Tos seca persistente, dificultad para respirar y sibilancias.
Complicaciones
Desequilibrio ácido-base y electrolítico:
La fiebre alta y la disminución del consumo de líquidos pueden causar deshidratación, hiponatremia o
hipocalemia, con síntomas como fatiga y disminución de la producción de orina.
Alteraciones neurológicas:
La hipoxia grave puede causar inflamación cerebral, lo que provoca irritabilidad, somnolencia o coma.
Problemas gastrointestinales:
La falta de oxígeno y las toxinas bacterianas pueden causar vómitos, diarrea y sangrado gastrointestinal.
Complicaciones cardiovasculares:
Puede desencadenar miocarditis o pericarditis. En niños con enfermedades cardíacas preexistentes, la
neumonía puede llevar a insuficiencia cardíaca.
Atención médica
Si se presenta dificultad para respirar, dolor en el pecho, fiebre persistente (temperatura superior a 39°C o más), tos persistente, es importante buscar atención médica de inmediato, especialmente para personas mayores de 65 años, niños menores de 2 años, personas con condiciones de salud subyacentes o con sistemas inmunológicos debilitados, quienes deben consultar lo antes posible.
La gravedad de la neumonía debe evaluarse de manera integral. El criterio de evaluación más sencillo para adultos es el puntaje CURB-65.
C: Estado de conciencia
U: Nivel de urea en la sangre
R: Frecuencia respiratoria
B: Presión arterial
65: Edad superior a 65 años
Criterios diagnósticos
El diagnóstico de neumonía incluye los siguientes aspectos:
Se debe realizar una evaluación clínica junto con pruebas de imagen, como radiografías de tórax o tomografía computarizada (CT), para confirmar la presencia de lesiones pulmonares y descartar otras afecciones como tuberculosis, cáncer, embolia, edema pulmonar, atelectasia, entre otras.
Evaluación de la gravedad
Los criterios para clasificar la neumonía como grave son los siguientes:
Criterios principales: Requiere ventilación mecánica invasiva; shock séptico con necesidad de medicamentos vasoactivos.
Criterios secundarios: Frecuencia respiratoria ≥30 respiraciones por minuto; índice de oxigenación ≤250; afectación de múltiples lóbulos pulmonares; alteraciones de la conciencia/orientación; insuficiencia renal; leucocitos bajos; plaquetas bajas; temperatura baja; presión arterial baja que requiere resucitación con líquidos.
Si se cumple con uno de los criterios principales o tres de los criterios secundarios, se puede diagnosticar neumonía grave.
Visita médica
Se debe consultar a especialistas en:
Neumología
Infectología
Urgencias
Pediatría
Medicina intensiva
Exámenes relacionados
El médico generalmente comenzará con la historia clínica y un examen físico, que incluye la auscultación pulmonar para detectar sonidos anormales como burbujeo o estertores. Si se sospecha neumonía, se deben realizar otros estudios:
Hemograma:
En la neumonía bacteriana, los leucocitos y los neutrófilos suelen estar elevados. La magnitud de esta
elevación indica la gravedad de la inflamación y es útil para evaluar la efectividad del tratamiento.
Proteína C reactiva (PCR) y procalcitonina (PCT):
Estas proteínas aumentan en las infecciones bacterianas y son útiles para diferenciar infecciones
bacterianas de no bacterianas.
Evaluación de oxigenación y análisis de gases arteriales:
Especialmente importante para pacientes mayores o con enfermedades preexistentes, para evaluar el
estado de oxigenación y equilibrio ácido-base.
Examen de esputo, cultivo y prueba de sensibilidad a antibióticos:
El análisis de esputo ayuda a identificar el patógeno y elegir el antibiótico adecuado.
Exámenes de imagen:
Tomografía computarizada (CT) o radiografías de tórax ayudan a localizar la lesión pulmonar, evaluar la
gravedad y monitorizar la efectividad del tratamiento.
Diagnósticos diferenciales
Tuberculosis pulmonar:
En países con alta carga de tuberculosis como China, los síntomas incluyen fiebre vespertina, sudores
nocturnos, fatiga, pérdida de peso y alteraciones del sueño. El diagnóstico se confirma con la
identificación de bacilos tuberculosos en el esputo.
Cáncer de pulmón:
Más común en personas con antecedentes de tabaquismo, se caracteriza por tos, expectoración,
hemoptisis y pérdida de peso. El diagnóstico se confirma con una biopsia.
Embolia pulmonar:
Se presenta con síntomas como tos, expectoración, hemoptisis y dificultad respiratoria, especialmente en
personas con factores de riesgo como trombosis venosa. Se confirma mediante exámenes de imagen.
Tratamiento
El tratamiento de la neumonía incluye la terapia antimicrobiana y la prevención de complicaciones. Los pacientes con neumonía adquirida en la comunidad pueden ser tratados en casa, aunque los síntomas como tos, expectoración y fiebre suelen mejorar en unos días o semanas, la fatiga puede persistir por un mes o más.
Tratamiento en casos graves
La neumonía grave puede llevar a insuficiencia orgánica y amenazar la vida.
Monitoreo:
Los pacientes graves pueden ser transferidos a la unidad de cuidados intensivos (UCI) para un monitoreo
exhaustivo.
Oxigenoterapia y asistencia respiratoria:
Los pacientes graves requieren oxígeno para mantener la saturación de oxígeno entre el 94% y el 98%. Si
tienen síndrome de dificultad respiratoria aguda y no responden a la ventilación mecánica convencional,
se puede usar oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO).
Drenaje:
Los pacientes en cama deben ser volteados y se les debe hacer fisioterapia respiratoria para evitar la
acumulación de secreciones y la aspiración.
Tratamiento médico
Antibióticos
Los pacientes con neumonía grave deben recibir tratamiento antibiótico empírico adecuado
inmediatamente.
Corticosteroides
Para los pacientes con shock infeccioso, el uso de corticosteroides en dosis medias a bajas puede reducir
la mortalidad. El medicamento comúnmente utilizado es el hidrocortisona sodio succinato, con un tiempo
de uso generalmente no superior a 7 días. El tratamiento debe suspenderse inmediatamente después de
corregir el shock. El uso de corticosteroides puede causar hiperglucemia y reactivación de tuberculosis
latente. En pacientes con neumonía grave sin shock infeccioso, no se recomienda el uso de
corticosteroides.
Inmunoglobulina
Algunos estudios sugieren que la administración intravenosa de inmunoglobulina puede ser útil en el
tratamiento de la neumonía grave, mejorando el pronóstico de la enfermedad.
Tratamiento sintomático de apoyo
Incluye soporte nutricional, respiratorio, y equilibrio de electrolitos, los cuales pueden influir en el
pronóstico del paciente.
Tratamiento general
Cuando se diagnostica neumonía, primero se debe realizar un tratamiento antibiótico basado en el patógeno, siendo más efectivo cuanto antes se administre. Una vez estabilizado el paciente, se puede cambiar de antibióticos intravenosos a orales, con una duración del tratamiento de 7 a 10 días o más.
Para evaluar la mejoría de la neumonía, se debe hacer una evaluación a las 72 horas:
Temperatura ≤ 37.8°C
Frecuencia cardíaca ≤ 100 latidos por minuto
Frecuencia respiratoria ≤ 24 respiraciones por minuto
Presión arterial sistólica ≥ 90 mmHg
Saturación de oxígeno ≥ 90% (o presión parcial de oxígeno arterial ≥ 60 mmHg en aire ambiente)
Si se cumplen estos criterios, se considera que el tratamiento ha sido efectivo y el paciente puede ser dado de alta con tratamiento oral. Si no hay mejoría, se debe seguir investigando la causa y ajustar el tratamiento. Además, se deben tomar otras medidas como:
Descanso adecuado, evitar el frío, el agotamiento y la actividad física intensa.
Monitoreo cercano de la presión arterial y niveles de glucosa en pacientes con hipertensión o diabetes.
En caso de hipoxia, se debe administrar oxígeno.
Realizar revisiones periódicas de hemogramas y exámenes de imágenes para monitorear la evolución de la
enfermedad.
Tratamiento antibiótico
Neumonía adquirida en la comunidad:
Los pacientes generalmente inician tratamiento antibiótico oral fuera del hospital, con antibióticos
comunes como penicilinas, macrólidos, cefalosporinas o quinolonas, como amoxicilina y amoxicilina-
clavulánico.
Pacientes hospitalizados:
Deben recibir antibióticos tempranos, seleccionados según el patógeno.
Neumonía por Streptococcus pneumoniae:
Se prefiere amoxicilina-clavulánico, y para pacientes alérgicos a la penicilina o con infecciones por
bacterias resistentes, se pueden usar fluoroquinolonas respiratorias o cefalosporinas.
Neumonía por Staphylococcus aureus:
Se prefieren penicilinas semisintéticas o cefalosporinas.
Neumonía por Mycoplasma pneumoniae:
Se utilizan antibióticos como macrólidos (eritromicina, azitromicina), tetraciclinas (minociclina, doxiciclina),
o fluoroquinolonas respiratorias como levofloxacina.
Neumonía por Chlamydia pneumoniae:
Se prefiere eritromicina, o se pueden usar doxiciclina o claritromicina.
Neumonía viral:
El tratamiento depende del tipo de virus. Para la influenza, se puede usar oseltamivir; para el
citomegalovirus, se puede usar ganciclovir; y si hay una infección bacteriana concomitante, se seleccionan
antibióticos adecuados según el tipo de bacteria.
Tratamiento sintomático
Oxigenoterapia y soporte respiratorio:
Los pacientes con hipoxemia o hipercapnia requieren oxígeno a través de cánula o mascarilla para
mantener una saturación de oxígeno adecuada.
Manejo de la tos y la expectoración:
Para pacientes con tos seca, se pueden usar medicamentos antitusígenos como pastillas de regaliz. En
casos de exceso de flema o esputo purulento, se pueden administrar mucolíticos como bromhexina, o
usar tratamiento de nebulización para facilitar la expulsión del esputo. Algunos pacientes pueden
experimentar arritmias o reacciones adversas como urticaria o molestias gastrointestinales.
Manejo de la fiebre:
En pacientes febril, se pueden utilizar métodos físicos de enfriamiento o medicamentos antitérmicos como
ibuprofeno o loxoprofen. Sin embargo, los medicamentos antitérmicos pueden causar sudoración excesiva
y aumentar el riesgo de sangrado gastrointestinal.
Tratamiento quirúrgico
Generalmente, la neumonía no requiere tratamiento quirúrgico.
Tratamiento tradicional chino
La neumonía en la medicina tradicional china puede clasificarse en varias categorías, como exceso de calor (síndrome de calor que invade los pulmones), exceso de frío y calor (síndrome de frío y calor internos), o síndromes de deficiencia (deficiencia de Qi pulmonar o deficiencia de Qi y Yin). El tratamiento debe ser guiado por un médico especializado en medicina tradicional china.
Otros tratamientos
El soporte nutricional es crucial para la recuperación de los pacientes con neumonía. En casos de pérdida de apetito, se recomienda una dieta ligera. Si el paciente no puede alimentarse debido a neumonía grave, se puede administrar nutrición enteral por sonda nasogástrica.
Pronóstico
La mayoría de los pacientes con neumonía se recuperan sin dejar cicatrices, con la estructura y función pulmonar normalizadas. Sin embargo, las neumonías causadas por Staphylococcus aureus, Pseudomonas aeruginosa, Klebsiella pneumoniae o hongos pueden causar necrosis pulmonar y cavitación.
Además, los pacientes de edad avanzada, con antecedentes de tabaquismo, enfermedades pulmonares crónicas, o bajo nivel de proteínas, generalmente tienen un pronóstico peor y una estancia hospitalaria más prolongada.
Curabilidad:
La mayoría de las neumonías infecciosas se curan con tratamiento antibiótico adecuado. Las neumonías
no infecciosas también suelen curarse una vez eliminada la causa subyacente.
Impacto:
La neumonía afecta gravemente el sistema respiratorio y los síntomas generales del cuerpo, interfiriendo
con la vida diaria, el trabajo y la imagen personal del paciente. Algunas neumonías pueden ser
contagiosas, como las causadas por coronavirus o legionella, lo que genera un impacto social negativo.
Complicaciones
Empiema:
Infección purulenta en la cavidad pleural, causando fiebre persistente y dificultad respiratoria. El
tratamiento incluye antibióticos y drenaje torácico.
Neumotórax purulento:
Cuando un absceso pulmonar se rompe y se comunica con los alveólos o bronquios, se produce
neumotórax purulento. Los síntomas incluyen dificultad respiratoria repentina, tos intensa y ansiedad. El
tratamiento incluye antibióticos y drenaje torácico.
Bulas pulmonares:
Expansión y ruptura de los alvéolos pulmonares que forman grandes espacios de aire. Los pacientes con
bulas pequeñas no presentan síntomas, pero aquellos con bulas grandes pueden desarrollar dificultad
respiratoria. En estos casos, se requiere drenaje.
Tratamiento con acupuntura
La acupuntura es muy eficaz para el tratamiento de la neumonía.

